Ecosistema Social

El sistema de interrelación entre la sociedad y el medio

Seguramente que cuando escuchamos hablar sobre el cambio climático pensamos que es una cuestión moderna, una preocupación exclusiva de nuestra generación. Nada más lejos de la realidad, pues el florecimiento de la civilización humana tuvo lugar al finalizar la última glaciación, dando lugar al vertiginoso progreso de las sociedades humanas desde hace 10.000 años. Por lo tanto, el cambio global sobre la sociedad se antoja clave incluso desde el surgimiento de la civilización.

La influencia de los cambios del clima sobre las sociedades ha quedado probada por la historiografía, especialmente la desaparición de ciudades, inclusive de civilizaciones. En el libro “Colapso: Por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen” (2004), J. Diamond revisa ejemplos de la influencia del clima en la desaparición o el desarrollo de distintas civilizaciones. La civilización desaparecida en la Isla de Pascua sufrió una degeneración de su ecosistema, debida a una sobreexplotación insostenible de los recursos, con el consiguiente descenso de la calidad de vida de su población. Además, existen evidencias de que un cambio repentino del clima coadyuvó a la desaparición de la Civilización Maya. En la antigüedad, distintas ciudades del norte de África fueron abandonadas debido a una expansión del desierto del Sáhara.

Estas evidencias históricas demuestran que el clima tiene una influencia decisiva en el porvenir de las sociedades humanas. En la actualidad, los países avanzados disfrutan de mejoras tecnológicas para paliar el impacto medioambiental, aunque la realidad es que los cambios climáticos continúan provocando grandes cambios sociales.

Podemos afirmar que el cambio climático es un hecho social, ya que tiene su germen decisivo en la actividad humana, y porque de hecho es en las sociedades y sus individuos donde se van a sufrir las consecuencias de forma directa o indirecta. Las sociedades humanas están en constante cambio, unas veces más progresivo y lento y otras más revolucionario y brusco. La cuestión de la velocidad con que cambian las sociedades es un hecho interesante para analizar el impacto social, especialmente en referencia a la relación con el medioambiente. En gran medida, el calentamiento global se produce por la vertiginosa progresión de las sociedades modernas (el incremento de la demanda energética y demás recursos naturales), lo que conlleva un impacto sobre el ecosistema. Éste, requiere de un tiempo de regeneración bastante mayor de los recursos, y especialmente en la permeabilidad de partículas tóxicas.

Podemos distinguir entre causas y consecuencias sociales del cambio climático, ya que es interesante trasladar el enfoque de lo provocado de forma directa por la actividad (las causas), a las influencias indirectas y las correlaciones (las consecuencias). La previsión de cualquier cuestión a futuro se antoja complicada, siendo más asequible identificar los efectos. Dando por hecho las complicaciones y lo prudencial, es preciso reconocer las relaciones que posibiliten el diagnóstico de las consecuencias sociales del cambio climático. Las consecuencias sociales del cambio climático resultan de la interrelación entre los cambios en el ecosistema y los cambios en la sociedad que lo habita. Aun así, esa interrelación no suele ser directa, ya que en mayor medida intervienen en ella los círculos de actuación social, véase la organización social y la tecnología. El ecosistema social se compone de estos dos factores (la organización social y la tecnología), además de la población y el medio ambiente, todos relacionados entre sí. En la organización social nos encontramos con la economía, las normas y valores, la forma de relacionarse, etc. La interrelación entre los cambios en el ecosistema y los cambios en la sociedad que lo habita, como hemos comentado, se lleva a cabo normalmente de manera indirecta, ya que son el factor tecnológico y el organizativo los que median en esa interrelación. En cada sociedad adquieren más importancia unas esferas que otras, por lo que los efectos del cambio climático no son los mismos (ni serán) en una sociedad que en otra, ni las consecuencias sociales. Dependiendo las características de la interrelación de los 4 factores del ecosistema social (organización, tecnología, población y ecosistema), las consecuencias del cambio global serán más o menos impactantes en una sociedad que en otra. En algunas sociedades, la misma variación climática podría conllevar consecuencias sociales perjudiciales en unas comunidades y favorecedoras en otras (como puede ser la prolongación de horas de luz en relación con la energía solar).

Así pues, estamos en pos de afirmar que cuanto mayor y veloz sea la variación climática, las consecuencias sociales negativas serán las que predominen. Deberemos poner el foco en lo que se ha venido a llamar la “fábrica social”, o lo que es lo mismo, un nuevo desarrollo social para el bienestar. El ecosistema social, como sistema que interrelaciona el bienestar humano, contiene todos los ámbitos de una sociedad, siendo éstos; los ciudadanos, las normas económicas, la cultura (en su vertiente antropológica, resaltando ésta la cuestión organizativa y el nivel tecnológico, así como el simbolismo), y la relación con el medio ambiente como base de suministro de recursos para subsistir (alimentación y energía). Hemos de afirmar pues, que la influencia en la sociedad del cambio climático conlleva, como mínimo, estas cuestiones:

·El impacto en la salud de la población y por consiguiente en la esperanza de vida.

·La merma en el crecimiento de la población y el equilibrio estructural.

·El aumento de las migraciones.

·Las amenazas a la estabilidad económica.

·Los riesgos en el descenso de la actividad laboral.

·El aumento de la delincuencia.

·Las normas y valores puestas a prueba.

·La merma en la educación.

·El posible descenso de la calidad democrática.

·El descenso de la conservación del patrimonio cultural.

La influencia real en el bienestar de las poblaciones estará condicionada por las características medioambientales del lugar, además de las condiciones económicas y sociales (mayormente del sistema sanitario). La capacidad de adaptación tecnológica, de las instituciones y de la conducta de la población se antoja clave para paliar el impacto en la salud de las poblaciones.

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