Ecología y Coronavirus

Los efectos de la pandemia en el medioambiente

Desde que aparecieran los primeros casos en otoño de 2019, la pandemia de la Covid-19 ha dejado hasta ahora a nivel global más de un millón y medio de fallecidos, más de 76 millones de casos confirmados, y ha paralizado -de forma total o parcial- la economía y el sistema de consumo. Esta última cuestión referida a las consecuencias de la Covid, ha traído consigo -y seguirá trayendo- una crisis sistémica sin precedentes. Desde la caída del muro de Berlín y el telón de acero, el capitalismo globalizado ha sufrido varias crisis, pero ninguna había conseguido paralizar tanto la economía como la presente pandemia. El tema que vamos a desarrollar en este artículo es el impacto de la pandemia sobre el medioambiente. Surgen varios interrogantes al respecto; ¿hemos reducido la emisión de gases contaminantes y de efecto invernadero a la atmósfera?, ¿se ha reducido o aumentado la generación de residuos sólidos?, ¿qué reacciones estamos encontrando en el ecosistema desde el primer confinamiento en Wuhan?.

Podemos afirmar que el impacto de la pandemia en el ecosistema ha tenido consecuencias mixtas. Por un lado las emisiones diarias de residuos contaminantes se redujeron de forma considerable durante el confinamiento global de primavera de 2020, gracias al parón del transporte y de la industria. Un artículo publicado en la revista Nature Climate Change afirma que se redujeron antes de verano un 17% las emisiones diarias de CO2 en todo el mundo. Aunque si hablamos de los núcleos poblacionales más afectados por la contaminación atmosférica los datos son mejores. Desde que se ordenase el cierre de Madrid en Marzo de 2020, la Agencia Ambiental Europea ha informado que los niveles de dióxido de carbono en ambiente se redujeron en un 56% en las comparaciones semanales. La AAE también ha divulgado datos sobre las ciudades más importantes de Europa, destacando datos parecidos para Berlín, París, Bruselas o Frankfurt, mientras que en Milán se redujeron un 24%. Lo mismos datos que para Madrid han sido informados para Sao Paulo según la Compañía Ambiental del Estado de Sao Paulo. La Agencia Internacional de Energía pronostica el mayor descenso registrado de las emisiones de dióxido de carbono. A simple vista pueden parecer datos positivos -y en cierta manera lo son-, pero también hay que afirmar que en el momento de parón económico y de consumo global más drástico que se conoce desde la revolución industrial (incluyendo períodos bélicos) las emisiones han continuado de forma diaria y muy abundante a pesar de la reducción.

No cabe duda que podemos ser algo optimistas en lo que respecta a la recuperación ecológica, ya que las imágenes aéreas difundidas durante el confinamiento de zonas tradicionalmente muy contaminadas han sido muy alentadoras. Al principio de la primavera de 2020 han circulado imágenes satelitales emitidas por la NASA de la China más contaminada, donde se puede apreciar una evidente reducción de nubes de residuos tóxicos. Ésto demuestra que tenemos un ecosistema capaz de regenerarse por sí mismo en poco tiempo, lo cual invita de forma clara a una transición energética que recupere la salud del ecosistema global, dado que una vuelta a la normalidad traería consigo un aumento de emisiones de NO2 (dióxido de nitrógeno) y otros gases de efecto invernadero. Hemos de tener en cuenta que según la OMS las emisiones de estos gases matan a más de cuatro millones de personas al año en todo el mundo.

En cuanto a la generación de residuos sólidos contaminantes como el plástico, podemos afirmar que el efecto ha sido el contrario al de la emisión de gases. La obligatoriedad del uso de las mascarillas y la recomendación del uso de guantes conlleva una acumulación desmedida de residuos sólidos. La Asociación Brasileña de Empresas de Limpieza ha declarado que las medidas de cuarentena y distanciamiento social han provocado un aumento del uso de residuos sólidos domiciliarios hasta un 25%. No sólo en los domicilios ha aumentado, también en los hospitales el uso de este tipo de residuos contaminantes se ha visto multiplicado por hasta 20 veces más. Obviamente la gravedad de la situación obliga a ser utilitario, pero esto no debería ser un impedimento para volver a priorizar -por lo menos al mismo nivel que la pandemia- la urgencia climática, una vez pasada la alarma de los primeros meses. Durante el confinamiento global se paralizaron las labores de reciclaje en las empresas de recogida de basuras para evitar la propagación del virus, lo que parece nefasto para el ecosistema y el equilibrio de la fauna marina, ya que la gran mayoría de los residuos sólidos acaban en los océanos.

Una de las cuestiones ecológicas que parece verse beneficiada es la conservación de la biodiversidad. Es conocida la afición de la cultura China por el consumo desmedido y desprotegido de animales, además de estar en la lista roja de la ONU como zona de tráfico animal. Debido a las características del virus (siendo una zoonosis) el Gobierno de China ha prohibido el comercio animal hasta nueva orden. Desde hace años se viene advirtiendo que la influencia del ser humano sobre el ecosistema podía traer consigo virus como el corona actual, ya que la desaparición de especies corta la cadena de transmisión que debilita este tipo de virus. Esperemos que esta situación propicie una conservación mucho mayor y exhaustiva de la fauna, lo que reportaría unos beneficios enormes al equilibrio medioambiental.

Como vemos, las conclusiones sobre las consecuencias de la pandemia en el medioambiente son mixtas. Las emisiones se han reducido, pero seguimos contaminando de forma abundante y el plan de transición energética sigue en manos de las multinacionales que han provocado la sobreexplotación de recursos. La ONU y la UE parecen dispuestos ha continuar priorizando los acuerdos del clima, como el Pacto Verde Europeo (el plan oficial de transición energética para la UE), aunque numerosos críticos sospechan que las declaraciones y los comunicados emitidos (como los de la International Renewable Energy Agency afirmando que el Pacto sigue vigente) son meros brindis al sol, ya que varios eventos -como la cumbre del clima de 2020- han sido cancelados.

2 Comentarios

  1. M Mar

    Cada uno renunciando un poco a alguna comodidad o privilegio podríamos frenar un poco el deterioro del ecosistema. Gracias por la entrada.

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    • Vermont Brand

      Muchas gracias por el comentario. Efectivamente, la cuestión ecológica conlleva responsabilidad individual. Saludos ecológicos.

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