Civilizaciones históricas desaparecidas

La influencia del clima en el colapso de sociedades pasadas

Hace unas semanas publicamos la entrada en nuestro blog “Ecosistema social -el sistema de interrelación entre la sociedad y el medio-”. El artículo comienza con la idea de que el cambio climático parece una cuestión plenamente actual, y lo es, pero actual no significa exclusiva. Como comentamos, el nacimiento de la sociedad occidental y su desarrollo tuvo lugar al finalizar la última glaciación (hace unos 10.000 años), y desde entonces, distintos altibajos bruscos o progresivos del clima han afectado de forma más o menos intensa al planeta.

Erupciones volcánicas, calentamientos, inundaciones, glaciaciones o sequías han provocado a lo largo de la historia grandes desastres en las poblaciones que las han sufrido. Sin ir más lejos, en pleno siglo XXI, maremotos y huracanes han causado -y siguen causando- grandes catástrofes en la zona del caribe. Sin embargo, en Japón se viven terremotos que no afectan a sus enormes edificios, lo que muestra que adelantarse a los acontecimientos (gracias a estudios de ingeniería) puede ser clave para mitigar daños. Hoy sabemos que el planeta tiene ciclos del clima que elevan y reducen la temperatura durante períodos prolongados, alterando el equilibrio de la biosfera. Se conoce que entre los siglos X y XIV se produjo un período de altas temperaturas medias, hasta que el clima volvió a dar un giro para bajar las temperaturas hasta el siglo XIX (lo que se conoce como pequeña edad de hielo). En el holoceno tuvo lugar lo que se ha llamado el máximo del holoceno, un período de 3.500 años con temperaturas altas, que provocó grandes sequías en la zona de África y oriente próximo y medio. Como vemos el planeta a lo largo de la historia ha mostrado distintos ciclos del clima, la diferencia es que ahora estamos alterando esos ciclos, de ahí la necesidad de recordar lo sucedido por desastres naturales en el pasado.

Conocidas civilizaciones históricas que manejaron grandes imperios tuvieron bruscos finales debido a la incidencia del clima. Una de las teorías que rodean al colapso de la civilización Maya alrededor del año 1200 d.c. tiene que ver con una intensa sequía y un aumento de las temperaturas. Es muy probable que la deforestación que llevó a cabo esta cultura en mesoamérica pudo alterar el habitual clima húmedo de la zona, lo que trajo consigo un descenso de las precipitaciones de alrededor de un 50%. Los Mayas talaban árboles para poder cultivar las tierras, favoreciendo un aumento de la temperatura de hasta 6 grados según estudios de la NASA. Los Mayas eran una civilización avanzada en distintas ramas, también en materia de ingeniería urbana como sus sistemas de almacenaje de agua (del que dependía su supervivencia), aunque completamente insuficiente para la gran cantidad de población del Imperio durante la gran sequía. Parece que todo esto provocó el abandono de las pirámides y ciudades, que hoy en día son suspiros de una civilización.

Otro caso parecido es el del Impero Khmer. El Imperio abarcaba un extenso territorio en el sudeste asiático en el primer milenio de nuestra era. Camboya, Tailandia, Birmania, Malasia y Vietnam eran parte de su territorio. Se sabe que Angkor (capital del Imperio desde el sigo IX) fue la ciudad más poblada y extensa del mundo antes del éxodo rural de Occidente, conocida por las ruinas que hoy se ubican en Camboya. En esta ciudad se encontraba el más avanzando sistema de ingeniería hidráulica de la época, siendo clave para que los cultivos de la zona produjeran grandes cantidades de arroz para su población. Esta red acuífera servía para sobrevivir a los monzones de la zona y aprovecharse de los mismos. Sin embargo, al igual que los Mayas, según un estudio de investigadores de la Universidad de Cambridge una fuerte sequía y -por consiguiente- un brusco cambio del ciclo de lluvias, alteró los niveles de agua en los depósitos y su funcionamiento. También una importante deforestación de las llanuras del asentamiento de Angkor precipitó el cambio climático y la caída del Imperio.

Parece que el asentamiento de los Vikingos en Groenlandia tuvo que ver con unas condiciones climáticas completamente diferentes a las actuales en la zona. Se sabe que los Vikingos era un pueblo aventurado a la navegación por el mar del norte, lo que le llevó a descubrir y asentarse en Islandia y Groenlandia. El asentamiento que los mismos tuvieron entre los siglos X y XV en el sur de Groenlandia estuvo asociado a un clima más cálido, debido al período de altas temperaturas del medievo. La llegada de la pequeña glaciación de la segunda mitad del milenio provocó un descenso de la fertilidad del territorio y el éxodo de los Vikingos. Aunque no está asociado a una alteración climática por influencia humana, es de reseñar que el sur de Groenlandia era una zona apta para el cultivo y fértil por la alta temperatura media del planeta por aquel entonces, lo que prueba que si continúa el calentamiento global, los territorios fértiles subirán de latitud, así como la expansión de condiciones desérticas del norte de África. Sin ir más lejos, en la mitad norte del desierto del Sáhara existen ruinas que se asocian al colapso y éxodo de poblaciones por la expansión del desierto y la disminución de la fertilidad del terreno.

El Imperio Romano, según estudios del proyecto Past Global Changes, pudo haber sufrido una pequeña edad de hielo que precipitó su declive. Las potentes erupciones volcánicas de la zona en el siglo VI provocaron una década helada, la más importante desde el siglo III a.c., sumiendo en la oscuridad a algunas regiones de Europa, Oriente Medio y Asia. Parece que todo esto dificultó la comunicación con la capital del Imperio y el comercio, disminuyendo la influencia militar en las zonas ocupadas.

Otras importantes civilizaciones pasadas, como pueden ser la civilización de Harappan en mesopotamia, los Anasazi de NorteAmérica o la civilización de la Isla de Pascua, sufrieron precipitados finales provocados por el clima. Los avances tecnológicos de la actualidad, tanto para predecir como para prevenir desastres naturales, son una gran noticia. Sin embargo, el giro de la deriva climática actual dependerá de la aplicación de nuevas dinámicas de consumo y métodos de extracción de recursos, como puede ser el uso de energías renovables y el reciclaje.

1 Comentario

  1. M Mar

    Muy interesante.

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